11.08.2006

Bifurcaciones sonoras


Cuando la musica se apoderaba del lugar solo pordia oir lo que no sonaba, veía las miradas pero por dentro de ellas. Como si las mentes con bocas gigantes susurraran a mi oido, diciendo instrucciones macabras, dando las claves del desastre. Bloqueado, sin pensar ni hablar ni oír, me movía cada vez más rapido, obstáculos no existían. Al final del camino me dí cuenta de que todo había salido como no debía salir, pero saben que... todo siempre sale como debe ser. Me dí cuenta de eso más allá del final. Donde la única voz que oigo es mía, donde la distorsion no existe y el camino sólo es uno: el mio.

9.24.2006

Tear us apart


Sin pensar, guiada por el mal humor que la poseía cada día se levantó y caminó calles llenas de preocupación. Tropezó con animales, autos, personas y basura, tanta basura que no se daba cuenta que el basural era su lugar. Entró al lugar de música que deforma los sentidos, disparó el arma que deforma la conciencia y se dejó llevar por la sordera y el vacío. Vio un tipo como ella, que no llevaba adornos ni perfumes, tenía la cara de años juntos uno sobre otro y las manos llenas de líneas eclipsadas. Se sentó junto a él y lo miró invitándolo al abismo. Los paracaídas nunca se abrieron.

5.27.2006

Contando Historias...


Contar historias es quizás una de las actividades más viejas que ha habido en el mundo. Desde antes de saber hablar hemos transmitido experiencias. Todos sabemos del amigo de un amigo de un amigo al que le pasó algo increíble, algo que también podría pasarnos a nosotros. A mí hace un par de días me pasó algo subrrealista por así decirlo. De repente uno cree que una historia se ha acabado para siempre, pero cual saga hollywoodense, las secuelas llegan cuando uno menos lo espera. Todos los días somos oyentes y narradores de cientos de historias. Hay otras que lamentablemente nunca vamos a poder escuchar, y paradójicamente otras que viviremos una y otra vez, como si estuviera prohibido escapar. Hay historias violentas, románticas, absurdas, etc. Lo más interesante es que uno no elige que historia protagonizar. El azar nos va lanzando paginas en blanco y nuestra historia termina siendo más retorcida de lo planificado.

4.28.2006

De Película...


¿Has sentido alguna vez que eres el personaje principal de una película?, ¿Que todo lo que sucede está escrito en un guión universal?, ¿Que la música que suena en la radio del auto cuando vamos pensando es en realidad la banda sonora de nuestra vida?. A mí me pasa todos los días... De repente mi película es lo más cool que ha existido y de repente es patética como si fuera un personaje de comedia mediocre, como Bill Murray en "El Día de la Marmota". En todo caso lo bueno de las películas es que hay para todos los gustos. De repente mi película mala es de culto para otro, uno nunca sabe... Por eso me gustan las películas que son como la vida. O mejor aún las que desarman la vida. Ésas en que empezamos viendo la perfección andando, gente viviendo en casas como sacadas de Wisteria Lane, con ropas color pastel, todos muy limpios y sonrientes. Pero en el fondo tan desesperados como cualquiera. Porque las apariencias gobiernan al mundo. Todos somos personajes con roles que hemos visto desde chicos, cada uno eligió el suyo. Los grandes personajes existen desde que el mundo es mundo, y siempre son los mismos. La prostituta, la santurrona, el malo, el bueno, el payaso, el nerd, el desadaptado, etc. No hay una familia feliz, ni amigos para toda la vida, ni el amor eterno o la tragedia griega. Siempre es un ensayo de algo, con elementos de todo. Y si miramos de cerca nos vamos a dar cuenta de qué todos tienen un trapito sucio por lavar. No hay vida pefecta, y eso es lo que mantiene este gran guión andando, el conflicto que nunca acaba. Ahora de nosotros depende escribir buenas o malas películas, independiente del género que éstas tengan. Con una buena banda sonora y un escenario tan audaz como el mundo que está al otro lado de nuestra puerta, no pueden haber películas fomes. Sal y escribe la tuya, porque en una de esas el clímax está más cerca de lo que tú crees.

4.22.2006

Devenir

Ir, venir, llegar, salir. Como puertas giratorias, como misiles. ¿Cuántas veces vamos a lugares en donde no queremos estar?. ¿Cuántas veces nos encantaría estar en algun lugar con alguien y no podemos salir de un lugar indeseable?. La cárcel no es para los delincuentes, es para todos, y cuando digo para todos no hay excepciones. A veces pienso que si pudiera estar siempre donde quiero estar no sería feliz ni libre. Dejaría de ser un ser programado. Pero en el fondo a todos nos gusta ser programados. No hay nada más tedioso que tener que pensar y elegir. Al fin el placer consiste en imaginar por un rato que podemos movernos como queramos, pensando que esto es la llave de la felicidad. La felicidad no existe. Es todo un continuo, un círculo. Comienza neutro avanza a la expectación, luego a la dicha, luego a la risa, luego a la euforia, luego al disgusto, luego a la pena, luego al llanto y luego al dolor para volver al neutro. ¿Son entidades diferentes?, no lo creo. Son parte de una gama de un continuo, no hay principio ni fin, todo está dentro del mismo saco. Todos estamos en el mismo saco. Algunos tenemos la posibilidad de planetarnos ideas como ésta, algunos jamas se cuestionan nada. Como dijo alguna vez Capote: "Dios le da a uno un don, también le da un látigo, y este látigo es sólo para autoflagelarse". No hay peor desdicha que la de los virtuosos. Pero no importa, todo es un continuo, y en algún momento, llegarán esos virtuosos al neutro y luego a la dicha del inocente. Todo esto ocurre en el mismo saco/cárcel simultáneamente. Tal vez en una de estas evoluciones seamos programados y tan felices como perdices sin saber siquiera que pasa frente a nuestras narices.